martes, 19 de julio de 2016

Los caballeros de la Orden de Toledo

Dios los cría y ellos se juntan. O el diablo los junta, según se prefiera. Es un refrán perfecto para hablar del grupo que traigo a colación. Veamos la historia. En 1910 se funda en Madrid la Residencia de Estudiantes, centro mayúsculo que reunirá a algunas de las figuras que van a  revolucionar la cultura y la ciencia en España en los años siguientes.
Entre aquellos estudiantes nos encontramos a Luis Buñuel. El futuro cineasta tras una visita a Toledo, ciudad que le impresionó notablemente; influenciado por las vanguardias artísticas de la época, el Surrealismo y el Dadaísmo entre otros; y con una forma distinta de entender la vida creará la Orden de Toledo. Con semejante base la citada orden no podía ser más que algo delirante. Como delirante era la nómina de integrantes del grupo: Federico García Lorca, Salvador Dalí, Pepín Bello, Rafael Alberti...

Así que vista la base y el plantel el insigne Buñuel establecerá una serie de normas para la Orden:
- Amar a Toledo por encima de todas las cosas.
- Acudir a la ciudad una vez al año y dejarse llevar por ella.
- Vagar durante toda una noche por Toledo, borracho y en completa soledad. Cuestión esta de vital importancia.
-No lavarse durante la estancia. Mira por dónde el grupo se alojaba en la Posada de la Sangre, que no tenía agua corriente (como casi toda la ciudad en esta época), así que no les llevaba mucho.
-Y finalmente velar el sepulcro del Cardenal Tavera.

Dicha Orden por tanto podemos encuadrarla dentro de una de la muchas bromas de Buñuel pero, pese a ser una guasa, curiosamente llegó a tener bastantes adeptos. Incluso posteriormente el director hizo algunos guiños a su grupo a lo largo de algunas de sus películas como en Viridiana y Tristana. Así que la chanza fue de órdago.

Tomando a la residencia de Estudiantes como telón de fondo y a algunos de sus insignes estudiantes como protagonistas, el dibujante Juanfran Cabrera y el guionista Javierre, han creado una novela gráfica donde realidad y ficción van a ir de la mano; y donde Buñuel, Lorca, Dalí y sus amigos van a vivir unas cuantas aventuras en la España agitada de principios de siglo.

Técnicamente nos encontramos con una colección de cinco cuadernos de 32 páginas y a color, y publicados por la editorial Arian a través de micromecenazgo. Todo un reto a estas alturas.


Publicado el 11/12/2015

viernes, 15 de julio de 2016

Semana Santa Toledana

Fiesta de Interés Turístico Internacional

Domingo de Ramos
Viernes de Dolores











Lunes Santo



Martes Santo

Miércoles Santo






Viernes Santo










Jueves Santo


Publicado el 20/03/2016












jueves, 14 de julio de 2016

Gloria Fuertes

Cerca de casa hay una escuela infantil que lleva el nombre de Gloria Fuertes, la gran poetisa madrileña tan (creo yo) infravalorada. Y no puedo evitar sonreir cada vez que veo su nombre en el cartel de entrada. Desde siempre he tenido gran afecto por esta mujer y su poesía. Y eso que la poesía no es lo mío. Pero era difícil no disfrutar de sus rimas, y de su simpatía siempre desbordante cuando salía en televisión. Y más si eras un niño, porque yo la conocí como tantos por sus trabajos dedicados a la infancia, y más concretamente a través de su entrañable El Camello Cojito. Pero ella también escribió otras cosas, casi siempre con su toque surrealista e irónico. Entre ellas esta obra dedicada a esta ciudad, en la que no se sabe si la ensalza, la critica o, como siempre, es que simplemente se ríe de todo. Qué grande.

TOLEDO

Con la bufanda del río
Toledo se abriga del frío.
Con la campana mayor,
se quedó sordo un señor.
Con la tajada del tajo
un perro se vino abajo
y los árabes con destreza
convirtieron el agua en belleza.
Fijaos bien en lo que os digo:
quinientos curas y ochocientos mendigos
forman este pueblo que corte ha sido.
—Comprensión y pesetas a Usía pido,
que yo soy de los guías en mejor “guío”.
Comprensión y pesetas le pido a Usía,
yo soy de los turistas el mejor guía.
—¡Vean la Sinagoga y el Alcázar Real,
disfruten con el entierro del Conde Orgaz!
(En Zocodover hay un autocar,
y en el Tajo una viuda se ha echado a navegar).
La ciudad está vieja
y no va más,
aún llegan al encanto de su agonizar,
vamos turistas, vamos allá,
¡antes de que caigan la noche y la Catedral!

Publicado el 21/05/2015

miércoles, 13 de julio de 2016

Cruces de término.

"Y llegó Gutierez Tello, corregidor desta ciudad, y mandó poner cruces en los caminos reales de
Parque del Crucero
 entrada a la misma. Tantas como fuesen necesarias. Y cuatro se colocaron. Una en el camino a Madrid, otra en el de Valladolid, una más en el camino a Sevilla junto a San Servando y una última cerca del puente de San Martín".
                                                                       De las Fábulas Toledanas.

Obviamente las Fábulas Toledanas no existieron. Me he permitido una pequeña licencia para introducir nuestras Postales Toledanas de hoy. Pero la historia y el aludido sí lo son, como vamos a ver.

Al igual que sucedió en muchas ciudades de España, Toledo, vio marcadas sus principales vías de entrada a la ciudad con cruces de término o humilladeros. El término humilladero proviene de la inclinación que los fieles realizaban al pasar por su lado, humillándose ante la cruz, representando pequeños lugares de devoción.

Carretera de Piedrabuena
Juan Gutierrez Tello fue nombrado corregidor de esta ciudad por Felipe II en la década de los setenta del siglo XVI. Entre sus diversas obras destacó, amén de lo indicado, por su defensa a ultranza de la fe católica. Esto lo llevó a arrancar por orden del monarca inscripciones en árabe que se hallaban diseminadas por la ciudad y que supuestamente atentaban contra la verdadera religión. Así mismo puso todo su empeño en dar más empaque a la procesión de Corpus Christi, y a crear obras más mundanas como el Paseo del Miradero y la Alhóndiga.

Durante algunos años mi infancia transcurrió cerca de dos de esas cruces mencionadas al principio. Una, la del antiguo camino real a Madrid, fue en la que más tiempo pasé, pues se encontraba en un parque muy cercano a mi casa y en el que se me iban las horas jugando.
La otra, quedó incorporada al jardín de un colegio construido en los setenta del siglo XX y en el que estudié mis primeros años de EGB. Estaba situado junto a la carretera de Ávila y daba inicio a la avenida de Barber. Hace unos años, cuando se hicieron las obras de la nueva carretera de entrada a la ciudad desapareció, como tantas cosas, misteriosamente. Tan misteriosamente que solo quedan dos de las cuatro cruces.

Publicado el 22/04/2015

martes, 12 de julio de 2016

Pisando muertos

En este pueblo, por pisar, pisamos hasta a los muertos. Y no, no es ninguna exageración. Aunque supongo que será algo extensible a muchas otras ciudades.
Me explico. Desde que esta ciudad fue fundada, los enterramientos de los fallecidos (obviamente) se hacían a las afueras de la ciudad pero cercanos a la misma. Los romanos creían que una forma de perpetuar su recuerdo era enterrando a sus muertos cerca, de forma que al ver sus tumbas se acordarían de ellos y siempre estarían en su memoria. Pero los muertos allí y los vivos aquí. Es por ello que en los caminos de entrada a las ciudades se podían ver gran número de sepulturas. De manera similar los musulmanes y judíos también enterraban extramuros.
Cuando el cristianismo empieza a imponerse en España la cosa cambia. Los feligreses quieren ser enterrados intramuros en sus correspondientes parroquias, o cerca del santo/a, Cristo o Virgen de su predilección. Y ciudades como Toledo que tienen un gran número de iglesias comienzan a ver como el terreno alrededor de ellas se van llenando de tumbas. Y con el tiempo, personas de renombre o benefactores de sus parroquias serán enterrados dentro de ellas. Así nos encontramos con que el número de toledanos bajo tierra terminará siendo superior a los que todavía andan sobre ella.
Pero hay un gran problema. En ciudades como esta, rodeadas de una muralla, el espacio es limitado y hay muchas parroquias. Pese a todo, cuando se necesitaba más amplitud y alguna iglesia había caído en desuso o había sufrido algún incendio o cuestión similar se demolía junto con su cementerio, se echaba una capita de arena encima, se construía de nuevo y ahí debajo quedaban los muertos. Y así espacio a espacio, y capa a capa.
Por lo tanto cuando se camina por las calles de Toledo es fácil hacerlo sin darnos cuenta sobre uno de los muchos camposantos que existieron en la ciudad. Al final vivos y muertos todos juntitos.

Sin embargo, en los últimos años, nos estamos percatando del enorme cementerio que supone Toledo. Y no hablo solo de intramuros. Toda la zona norte de la ciudad está plagada de enterramientos de las diferentes religiones que habitaron aquí. De hecho, cada vez que tratan de edificar aparecen restos humanos, con lo cual se deben paralizar las obras hasta que se procede a retirarlos. 
El último episodio lo encontramos al construir el edificio Quixote Crea, último mamotreto paralizado por falta de fondos y que previamente se llevó por delante cientos de tumbas sin que a las autoridades políticas competentes les importase una mierd... En fín, al lado de este han aparecido más restos. Lo que demuestra la inmensa necrópolis que había en la zona. En la foto se pueden apreciar las tumbas y la labor que los arqueólogos han realizado.

Por lo tanto, en torno a un kilómetro y medio alrededor de toda la muralla norte de Toledo nos encontramos con un inmenso osario, del cual todavía nos queda mucho por descubrir. Así que, por favor, cuando pasen por la zona traten de no molestar mucho a los vecinos de abajo. No son quisquillosos pero nunca se sabe.

Publicado el 19/03/2015

lunes, 11 de julio de 2016

Viaje por el tiempo.

Qué ciudad esta tan increíble. En unos pocos kilómetros cuadrados nos encontramos con una de las mayores concentraciones de historia y arte que existen en Europa. Más de 100 monumentos declarados de interés cultural. Con sus más de 2000 años de historia podemos decir de ella que es un buen lugar para cualquier estudiante de historia o de arte. O sencillamente para todo aquel que quiera sentir la huella del tiempo en la ciudad de Toledo.
Vamos a ver ese paso del tiempo transformado en imágenes que nos enseñan los diferentes vaivenes que ha sufrido la ciudad desde su nacimiento y la mano que las diferentes culturas han dejado en ella. Que esto no se ha hecho en unos pocos meses ¡vaya!

Primeros asentamientos 1800 a.C.-1200 a.C.
Posteriormente castro celtíbero Siglos IV-III a.C.
Cerro del Bu

Imperio Romano Siglo II a.C.-IVd.C.
Circo-Siglo I
Reino Visigodo Siglos V-VII
Restos godos reutilizados en fachadas.






El Islam Siglos VIII-XI Puerta Vieja de Bisagra Siglo IX




Románico Siglos XI-XIII
Pinturas en Iglesia de San Román Siglo XIII





Mudéjar Siglos XII-XVI Convento Santa Isabel S. XV-XVI

Gótico S. XIII-XVI
Catedral S. XIII-XVI





Renacimiento Siglo XVI
Museo de Santa Cruz S. XV-XVI



Barroco Siglos XVII-XVIII
“Transparente” de la Catedral de Toledo 1729-1732









Neoclasicismo S. XVIII Palacio del Cardenal Lorenzana-1795





Modernismo S. XX Balcones de la Plaza de Zocodover 1907





Neomudéjar S.XX Estación de ferrocarril 1917-1919







Arquitectura contemporánea S.XX Escaleras de la granja 1997-2000





En el siglo XXI Palacio de Congresos 2013



Después de este recorrido, aparte de descansado, seguro que te sientes un poquito más joven.

Publicado el 22/10/2014

domingo, 10 de julio de 2016

Sefarad

Bajo una noche estrellada, una suave brisa me trae aromas de celinda.
Gratos recuerdos en mi mente y una confortable calidez en mi seno.
Una fiesta, un momento,
alguien y una mirada.
Músicas que festejan a un amor que asoma.
Un futuro en sus ojos,
Judería desde el antiguo barrio de Montichel.
un porvenir que se levanta.
En Sefarad encontré lo que no buscaba,
un alguien y un mañana.
Con las bendiciones de mi padre
y dando gracias a Yahveh
un mundo nuevo ante mí se mostraba.

En Montichel tendremos un primer hogar,
más adelante quién sabe
si en Hamanzeite o Alacaba.
Pero en Toledo, ciudad mía
sé lo que tendré:
A Dios, un amor y una vida.
En el centro de Sefarad gracias Te doy
porque me has respondido,
mientras la música festejaba a ese amor que nacía.


Si hay una música intrínseca a la época medieval en la ciudad de Toledo es la música sefardí. La que surge cuando los judíos españoles adaptaron las canciones tradicionales castellanas y las acompañaron de instrumentos árabes. Una fusión artística como tantas otras que se produjeron a lo largo de la historia. Fusiones que no entienden de religiones, razas, sexos... y que solo sirven para enriquecer aún más la cultura y estrechar vínculos.
Y en esta ciudad donde la fusión se encuentra por todos sus rincones aún aparece algo más donde menos lo esperas. Una composición medieval castellana interpretada por una mujer del siglo XXI con un instrumento sueco casi desconocido, la Viola_de_teclas.
Así que, amigo lector, cierra los ojos, imagina que paseas bajo una noche estrellada con aromas de celinda y déjate llevar por esta música. Medicina para el alma.

Publicado el 18/05/2014